jueves, 28 de julio de 2011

La ciudad de los sodomitas

            Siempre me he preguntado si el ánimo de la victimización generalizada es por: realmente ser víctima o sencillamente por el gusto de sentirse en esa posición y tomar ventajas de esta.

            Vivimos echándole la culpa a los demás sobre los problemas de gestión personal o, en el mejor de los casos, intentando culpar a otros por tener acceso a cosas que por capacidades naturales no podemos.

            La izquierda chilena e internacional viven de su estatus de víctimas permanentes y sacan réditos de este. El caso más patente lo experimentamos con los actuales problemas en la educación donde vemos situaciones curiosas de discriminación con tintes de falacia ad populum.

Se pide por un lado igualdad al acceso a la educación pero a través de la misma propuesta se esta pidiendo sólo ayudar a un sector más reducido. No es posible exigir derechos a través de una postura de dictadura de las víctimas que lo único que pretende instaurar es una diferencia entre chilenos de primera y segunda clase. Donde los de segunda clase pasarían a ser los que no estudian en planteles estatales. Sin la ayuda que reciben los alumnos de planteles universitarios no estatales lo que causaríamos es quitar la oportunidad a chilenos que por una u otra razón no tienen cabida dentro de la educación estatal. Con esto reduciríamos las matriculas y también la potencial generación de profesionales que nuestro país necesita para seguir creciendo, de esta manera, acrecentando más las brechas actualmente existentes en nuestro país.

            Todo esto no es de extrañar pensando que el objetivo final de la izquierda internacional no es que todos tengamos igualdad de oportunidad real sino que tengamos oportunidades para ser iguales en los estándares que a ellos les convienen para manejar las sociedades entre poca gente con la política del hambre y repartición de miserias.

            Meanwhile in Arica la gente es hija del rigor pero de un rigor voluntario donde el sodomizado, si bien, se siente violado también siente placer. Esta posición mediocre es la que nos hace abrazar causas que quizás no son parte de nuestra realidad inmediata. Pero como conocemos el placer de ser víctima y los beneficios que puede generar esta posición es que siempre expectantes esperamos la oportunidad para reclamar por soluciones pero nunca ser parte de esta, ya que, por alguna razón en el inconsciente de los sodomizados quieren que la situación se siga repitiendo para poder sentirse importante en un reparto de película propagandista estilo Schindler’s List.

            Estamos acostumbrados a ser violados constantemente por políticos inescrupulosos o por grupos que venden humo en forma de realidades colectivas. Pero sorprende que siempre nos coloquemos de rodillas para ser sodomizados y lo peor de todo que como todo violado en nuestras mentes luego queremos que a los otros también les pase, unas veces simplemente para que sepan lo que se siente y otras por simple sadismo que se anida luego de ser repetidamente abusado. El efecto envidia o chaqueteo se genera por odios a cosas que no tienen cara ni nombre pero cuando algo se percibe mejor o con menos defectos que uno mismo entonces le colocamos nombre y cara para descargar la cólera con esa persona y en pensamiento iluso creer que de ese momento en más, luego de ser abusado por un sucio sodomizado, será igual que nosotros.

            No nos dejemos envenenar por realidades colectivas, antes de aceptarlas por el simple hecho de ser populares: Pensemos, Razonemos, Entendámoslas y tomemos una posición al respecto. Esta posición debe ser informada y debe ser coherente con la proyección de vida que hacemos. Si no hacemos esto nos condenamos a la esclavitud sin fin de las propagandas y realidades colectivas ajenas o extranjeras.

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