jueves, 28 de julio de 2011

El parecer dual

 

                 Veía la despedida del gran Ronaldo Nazario de Lima y escuchaba comentarios sobre su peso  excesivo, el gusto por la jarana y las mujeres. También escuché opiniones sobre su gran capacidad deportiva, el dribbling endemoniado, el pique corto de un velocista olímpico y una capacidad de definición infinita, como así también elegante. Entonces en un momento de sublimación pensé: ¿Quién es Ronaldo? ¿El bueno o el malo? Ronaldo es uno solo, el bueno y el malo de manera simultánea, Ronaldo es una unidad, tal como todo ser humano que es: cuerpo y espíritu, un alma.

                Este mini-análisis de Ronaldo me llevo a divagar sobre otros tópicos atingentes al medio nacional, y las dualidades inherentes a estos.

Siempre escuchamos que el emprendimiento nos lleva al progreso y este al éxito, ya sea, personal o colectivo. Con lo que a primeras oídas concordamos, quizás, todos. Cuando alguien persevera en sus ideas entonces, si esta persona es izquierdista, decimos que es ambicioso como algo positivo. Pero si la persona es derechista decimos que lo suyo no es ambición sino Codicia. Acá vemos la dualidad ‘Ronaldística’ a una misma actitud. Pero según nuestra apreciación damos un enfoque distinto siendo que: sigue siendo lo mismo, el emprendimiento es Ronaldo.

                El orgullo es otro concepto al cual  hemos practicado una dicotomía, siendo que al dividirlo pierde su naturaleza y se convierte en un transgénico que solo algunos aceptan. Todos hemos sentido orgullo de cosas tan sencillas como ganar alguna competición, orgullosos de logros colectivos como colectas a beneficio o de cosas tan pueriles como triunfos de nuestros equipos de fútbol favoritos. Ahora, existen orgullos aceptados o no por nuestra sociedad. Yo puedo estar orgulloso de ser un buen deportista pero no de ser un ladrón, cosa que se entiende. Puedo estar orgulloso de ser izquierdista pero no de ser derechista, cosa que ya no se entiende tanto. Puedo estar orgulloso de ser Mapuche pero no puedo sentir orgullo de ser blanco. Esto es inentendible porque estamos hablando de razas humanas y no de contravalores. Sabemos que Ronaldo es mapuche, blanco y orgulloso porque es uno pero no lo entendemos.

                El afán no solo dicotómico sino que atomizador nos lleva a conclusiones desvirtualizadoras, tal como la idea que un ser humano; por una diferencia que no es invalidante o de carácter mágico-divino; tenga derechos especiales por sobre los demás. Esto nos lleva al error de la discriminación positiva que al final no es más que: discriminación. Esta misma plurivalencia nos lleva a justificar acciones delictivas para ciertos sectores mientras a otros duramente los sancionamos por lo mismo. Un tipo que amenaza la vida de sus congéneres y autoridades, en una protesta, es un terrorista tal como el que lo hace atentando la vida de jueces y vecinos por una causa antichilena o la que sea.  Un ser humano con preferencias sexuales contrarias a su naturaleza primaria-reproductiva es exactamente igual a los demás individuos, un ser humano. Aunque algunos sectores, por conveniencia, les soban la espalda.

          Cuando estos seres comprendan que son normales y que su discriminación empieza y termina por ellos mismos entonces entenderán que somos uno. Sabemos que Ronaldo es homosexual, transexual, delincuente, terrorista pero es uno y también es un nueve, es un fenómeno, como toda unidad, es Ronaldo Nazario de Lima.

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