viernes, 21 de octubre de 2011

Si Mario Lepe fuese Pelé



Mario Lepe no fue Pelé por una mala jugada en la base de datos del registro civil celestial que está en el paraíso. Originalmente iba a ser Pelé pero por un error tipográfico de la secretaria encargada terminó siendo Mario Lepe. Pero ¿Qué hubiera ocurrido si Mario Lepe efectivamente hubiese sido Pelé, y este otro Lepe?

Lo primero es que Edson Arantes do Nascimento hubiera sido jugador de Católica y hubiera jugado allí hasta el retiro, siendo convocado a la selección chilena de manera ocasional, a pesar de todo el talento que tenía hubiera sido como el Lepe que no fue Pelé. Mario Lepe, que ahora será Mario Pelé, triunfaría en el Santos de Brasil, ganaría campeonatos mundiales y se convertiría en la leyenda máxima del Fútbol: Mario Pelé.

Ahora uno se pregunta ¿Por qué Edson Arantes si hubiese sido chileno no se desarrollaría como el mítico Pelé y en la contra parte Mario Pelé sí se hubiese convertido en la estrella más rutilante del fútbol mundial?

La respuesta es fácil, lo que causa la diferencia son las oportunidades. Chile es un país donde se incentiva la mediocridad con prácticas nepóticas. Si alguien se destaca en algo hay que hacerle ver que no es tan bueno como cree, colocándole barreras, dándole un mal rato para que conozca la humildad forzada y si es posible perpetua en la pobreza más cruda y en el olvido absoluto.

Brasil por su lado, si bien no es la perfección encarnada, tiene algo que los destaca, y eso es: vivir sin complejos. Esto les permite ver más allá de sus estrechos límites. No es de extrañar ver un gordo, calvo y viejo brasuca paseando su humanidad en zungas, siendo que en ese país son cultores de la belleza física incansables. Esto de vivir sin complejos genera que cada uno se conozca a sí mismo de manera más sana logrando así poder ver el merito o virtud ajena sin atisbos de envidia.

Mario Pelé un deportista fenotípicamente sin dones aparentes para la actividad deportiva con una cara que no es de gerente de multinacional. Ese Mario Pelé hubiera sido admirado por millones y se hubiera sentido apoyado por el amor incondicional de su propia gente que nunca hubieran visto más que su talento a la hora de juzgarlo y no la cara o su disposición genética-fenotípica-social.

Estamos en momentos turbulentos en Chile donde nos encontramos divididos en dos. Ningún sector quiere escuchar al otro porque nadie es capaz de poner atención o reconocer la grandeza de una idea si viene del otro bando. Nadie es capaz de ver a los Edson Arantes do Nascimento que tienen un potencial infinito con el cual podrían solucionar muchos de los actuales problemas.

Acomplejados de ambos sectores cegados por la envidia solo buscan reivindicarse a sí mismos en un acto de cobardía y egoísmo sin límites. Quieren que el talento de Edson se reduzca al del Mario Lepe de la Católica para así tener alguien útil que siga órdenes y restrinja su ser, todos quieren a Edson Lepe.

El egoísmo, la gratuidad mal entendida, el no esfuerzo, la incapacidad de reconocer, el odio sin razón y el mayor de los motores: la envidia. Estos factores han creado un cocktail explosivo en el cual como sociedad nos vemos envueltos. El problema no es la educación, tampoco las hidroeléctricas, menos las mineras, descarto también a las empresas o grandes corporaciones. El problema somos nosotros como inviduos; mezquinos; no sabemos trabajar en grupo ni por el bien común ni nada que se le parezca, solo queremos tener la sensación de ganar y a corto plazo si se nos permite.

Mario Lepe, maldito el día que naciste en Chile para desperdiciar tu talento en un lugar donde nunca te iban a apreciar con justicia. Te valuaron a precio de chatarra cuando valías tu peso en oro.