Daniela es bella y lo tiene todo
Yo, por mi parte, no
Daniela es sagaz como una víbora
Yo, no
Lo que habla Daniela es poesía pura
Mientras lo mío es Arjoneo
Daniela combina la delicadeza con la elegancia
Lo mío humano y pueril a más no pedir
Daniela es rubia, medio caucásica y anglosajona
Yo siquiera sé que soy
Daniela es inteligente formalmente hablando
Yo, mientras tanto, un retardado científicamente comprobado
Daniela Tiene sentido común
Yo solo soy común
Daniela es ambiciosa
Daniela al parecer tiene más talentos que yo
Daniela es codiciada por el oro judío y ella seducida por él
Daniela consiente su divinidad cambiar en alquimia por el metal
Daniela se nos va como toda mujer medio oriental
Daniela, te veo danzar en caravanas dromedarias con el usurpador
Daniela se me ocurre es más que yo
Daniela eres una tormenta, mi tormenta
Yo a ella debería odiar
Yo a él tendría que envidiar
Yo a ambos solo quiero negar
Yo solo pienso en mi iniquidad
Yo pienso exclusivamente en mi mismo
Yo y mis exiguas riquezas son para regocijo personal
Yo, yo y nadie más que yo
Yo a ella, soy un tonto, solo puedo amar
(Lamentos, soliloquios y autoflagelaciones de un autoindulgente amante)
Leer el sufrimiento del escritor, apreciar su incapacidad de amar, darse cuenta como confunde el valor de sí y el de los demás con valía monetaria y hacer del egoísmo una religión, que es capaz de transar con la felicidad y vida ajena con tal de tener un momento de pseudo realización, estas actitudes son las que me incentivan, de cuando en cuando, a no querer despertar más.
Tiempos de tergiversación extrema en nombre de la llamada tolerancia de izquierda, igualdad de izquierda y toda clase de bondades divinas, pero con apellido, es la regla de pensamiento, la cual, es irrefutable por el llamado reinado de la ignorancia o más conocido por el eufemismo: democracia.
Preocupación creciente existe, entre los amantes de Daniela, por la mala distribución de dinero en el país, pero no se dan cuenta que esa repartición es una cosa superflua, de importancia menor, lo que sí debería preocupar es mala distribución de sentido común que existe, cosa que es fácil de comprobar al ver esas hordas de ignorantes marchando por causas que desconocen.
El amante de Daniela se plantea como una víctima más del amor, cuando en realidad es víctima de su egoísmo. El amante piensa que ser pobre materialmente lo menoscaba, como ser humano, que es garantía segura de infelicidad y no poder lograr metas. La pobreza material no significa pobreza espiritual, como así tampoco significa ser indigno. El amante dentro de su desesperación, causada por falta de amor propio, piensa que cualquier medio es lícito para lograr el amor de Daniela y si esto significa afectar el mundo de los demás a través de mentiras; especialmente a los más susceptibles a caer en los engaños de la falacia, con esto nos referimos a los ignorantes; no tiene reparo alguno, todo sea por sus triunfos ínfimos que su ególatra corazón necesita y atesora como si fueran medallas de oro olímpico que satisfacen y alborozan esa oscura alma.
El amante piensa que todo es una injusticia y que estas son causadas por factores externos solamente. Ahora ¿Quién le dijo al amante que la vida es justa?, pues, para ser franco: no lo sé. A considerar y libre albedrío queda el concepto de justicia también.
Incluso todos teniendo talentos, proporcionales a la capacidad, no tendremos necesariamente resultados positivos proporcionales a estos, y lo podemos ver con la clásica parábola de los talentos bíblica (Mateo 25:14-30). Desde tiempos inmemoriales sabemos que todo ser humano es distinto y forzar igualdades es jugar a ser Dios y esa actitud refleja una soberbia incalculable. Cada uno debe intentar la superación de acuerdo a su realidad y recursos, pero siempre intentar aunque sea con poco.
Daniela por su parte piensa que su belleza es una maldición, ha escuchado de tantas historias de gente que sufre por su culpa que ya no sabe que hacer. Piensa que todo lo malo, que le ocurre a los demás, es exclusivamente su culpa y se deprime. En sus más íntimos momentos desearía no existir si esto le trae felicidad a los demás. No piensa que sus virtudes, en mayor medida que solo su forma, es lo que la hace ser tan codiciada y bella, luego de tanta odiosidad no sabe distinguir entre lo que naturalmente pueda hacer mal y lo que está mal según la sesgada visión de los que la codician y envidian. Daniela no es víctima de los demás pero si de su misma voluntad ya confundida.
Ahora ¿Cuál será el desenlace de este amor?¿Podrá el amante aceptar lo que es e intentar ser feliz con lo que puede o usará la lógica de: ‘’si yo no la puedo tener, pues nadie la tendrá’’ y así intentar su muerte como medio lícito? . Por el lado de Daniela ¿Seguirá casada con el dueño del oro o se entregará en culpabilidad a los que la atesoran o decidirá no existir más para que así nadie sufra pero con esto también se pierda para siempre su virtud y belleza?. El dueño de oro ¿permitirá o usará su oro para salvar su tesoro más grande: Daniela?
Las decisiones son duras, están allí todos los días pero hay que tomarlas es una irresponsabilidad no hacerlo. Hay veces que estaremos equivocados pero hay que estar allí también, en el error, para así poder aprender y crecer.
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